Emprenderismo

EMPRENDERISMO


Muchas de las actividades humanas se relacionan de un modo u otro con la palabra emprenderismo. Siempre han existido emprendedores, desde los primitivos pasando por los Vikingos, Cristóbal Colón, Leonardo Da Vinci y Julio Verne hasta Bill Gates, se han embarcado en grandes empresas. El descubrimiento de nuevos mundos, el invento de nuevos aparatos y máquinas, en fin, todo lo que implique innovación y creatividad, son actividades incluidas en el emprenderismo. 

El término emprenderismo ha pasado por varias acepciones desde ser la palabra “mágica” y de moda que aparecía en todos los tratados de administración y que llevaba en sí la salvación de la economía global, hasta caer “en desgracia” convirtiéndose, según los escépticos, en un término pasado de moda como la reingeniería y calidad total, entre otros. 

Sin embargo, en las últimas décadas se ha venido planteando, a nivel mundial, la existencia de una relación directa entre desarrollo socioeconómico y espíritu empresarial, llevando a un renacimiento de los procesos de fomento y desarrollo de la cultura empresarial en las instituciones educativas de todo nivel, en especial las de educación superior.
El concepto de emprendimiento, si bien ha sido importante a través del tiempo, últimamente ha cobrado mayor relevancia para la sociedad y el autoempleo comienza a considerarse como una oportunidad para frenar los fenómenos de desempleo y exclusión cada vez más preocupantes en los países subdesarrollados.
Ante la necesidad de dar soporte y acompañamiento en la gestión de las nuevas empresas durante sus primeros años tanto de gestación como de operación, surgen las incubadoras de empresas como instituciones dedicadas a facilitar el desarrollo de la nuevas unidades productivas mediante gestión en la búsqueda de recursos financieros, la generación de contactos comerciales y la asesoría integral en la estructuración y operación de un buen plan de negocios.






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